Una Navidad en Japón

P. Ignacio Martínez Báez. MG



¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad?

Recuerdo, que en una ocasión estaba tratando de explicarles a los niños del kinder de la parroquia de Tatamiyacho en la ciudad de Sendai, el signifcado de la Navidad, después de haber tratado de compatir diferentes símbolos y momentos de oración durante las semanas preparatorias del tiempo de Adviento.

Creyendo que mi mensaje había sido captado por ellos, les pregunté en la homilia de la paraliturgía que organizamos el último día de clases antes de las vacaciones de Navidad y Año Nuevo:

¿Quién nace en el día de Navidad? Pregunté yo ingénuamente, a lo que uno de los niños inocentemente contestó: "Santa Claus!!!" Yo sin tratar de mostrar mi gran sorpresa le dije ¿porqué? Entonces con sus ojitos llenos de alegría me dice, "es que cuando fuí con mis papás lo vimos en una gran tienda departamental que está la Estación central de la Ciudad", yo traté de explicarles que la verdadera Navidad es la que se celebra no en los centros comerciales, con tantos regalos, foquitos y luces, sino en la Iglesia, que los cristianos y no los comerciantes somos lo que realmente conocemos el verdadero sentido de la Navidad.

Ese mismo día en la tarde fuí a esa tienda, pues no quería quedarme con la duda a cerca de lo que me habían dicho los niños y efectivamente, ahí estaban, una representación del Nacimiento, con María y José, pero en el pesebre había un "Santa Claus" en lugar del Niño Jesús, en un primer momento, me sentí como entre enojado y defraudado, pero al pensarlo con más calma, reconocí que todavía tenemos mucho trabajo en Japón, que cuánto necesitamos seguir trabajando los misioneros en este país, pensé qué lejos estamos todavía de que el verdadero mensaje de la Navidad llegue hasta el corazón del pueblo japonés, que la Navidad no ese mensaje que tanto pregonan los comerciantes para llenarnos de sentimientos consumistas, lejos de la humildad de aquel pequeño niño que nació en ese pobre pesebre de Belén para darnos a conocer el maravilloso corazón amoroso de nuestro Padre Dios.

Pues eso es lo que se vive en un país no cristiano como Japón en cuanto al desconocimiento del sentido verdadero de la Navidad, pero, creo que aquí en México no estamos tan lejos de esa realidad, aunque nos decimos cristianos y seguidores de Jesús, creo que es bueno que reflexionemos profundamente si nosotros también con nuestra vida y nuestras actitudes hemos deformado el mensaje de ese pequeño Niño que es la alegría de toda la humanidad, en los medios de comunicación, en nuestras conversaciones, en nuestras celebraciones, en nuestros mismos regalos, como que hemos sacado a Jesús de su propia fiesta para poner ahora a un señor gordito vestido de rojo que ciertamente no nos ha enseñado el rostro amoroso de nuestro buen Padre Dios.

De todo corazón les deseo que esta Navidad sea un verdadero nacimiento del Dios humilde que se ha hecho nuestra carne y nuestra sangre para mostrarnos el gran amor que nuestro Padre tiene por todos y cada uno de nosotros.

P. Ignacio Martínez Báez. MG

Director Espiritual del Seminario Menor de Misiones Extranjeras.
(Misioneros de Guadalupe)
Guadalajara Jalisco.


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